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“Que me toquen un pelo”: Petro responde al discurso de De la Espriella

En otro de los varios trinos que publicó hoy, el presidente Gustavo Petro respondió al duro discurso de Abelardo de la Espriella, quien más temprano lo llamó un “tirano en ciernes” y lo acusó de querer “perpetuarse en el poder”.

Primero se fue contra la suspensión del empalme: “Miedo tuvieron los que abandonaron el empalme porque no tenían nada que decir e iban a ser televisados”, escribió, en referencia a la decisión del equipo de De la Espriella de levantarse de la mesa.

“Que me toquen un pelo y se encontrarán con las y los jaguares en Colombia y en el mundo”, respondió después a la advertencia del presidente electo de hacerlo “pagar, en el marco de la ley, por todos sus delitos”.

Como contamos en esta historia, ese es justamente uno de los escenarios que más inquieta a la izquierda. Por eso ha cerrado filas alrededor del presidente, incluso a costa de dejar en segundo plano una oposición con un tono más institucional.

De hecho, esa fue una de las razones por las que el gobierno denunció penalmente más temprano a Carlos Alonso Lucio, ideólogo del equipo entrante. En entrevista con Cambio, Lucio aseguró que De la Espriella no dudaría en extraditar a Petro a Estados Unidos.

Petro lanza a la izquierda a una oposición delirante. Y dentro del Pacto Histórico nadie se atreve a cuestionar públicamente esa oposición radical.

  •  El senador Iván Cepeda, en conversaciones con el comité del partido, había hablado de una “oposición gradual” que “deslegitime” la Presidencia de De la Espriella.
  • Por ahora no ha desconocido la victoria del presidente electo en el escrutinio, pero se la ha jugado por la “desobediencia civil” mientras le hace exigencias extravagantes, como que demuestre que no es un espía estadounidense.

¿Por qué importa? Las transiciones pacíficas del poder son uno de los elementos principales de la fortaleza de una democracia. Hoy, a un mes de la posesión de De La Espriella, existe el riesgo de que la alternancia sea caótica, o requiera de la intervención de las fuerzas armadas.

Petro siempre ha dicho que va a entregar el poder cuando termine su mandato (hoy lo volvió a ratificar). En su momento también dijo que iba a aceptar los escrutinios, pero ese compromiso lo terminó de quebrar ayer.

Así está el futuro inmediato. Con la ruptura del empalme se pierde un ejercicio que puede ser valioso para los funcionarios que entran. Y en el medio, los gestos republicanos mínimos, como el encuentro entre el presidente entrante y saliente, se pierden en Colombia a costa de la calidad de su democracia.

 

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